samedi 25 juillet 2020

Nuestra sociedad capitalista premia (con dinero, se entiende) dos cosas: el "espíritu emprendedor", que poca gente posee, por un lado, y la llamada "especialización", por otro. El resto de individuos son, según algunos economistas, "no necesarios" para seguir produciendo. De ahí la necesidad de una pequeña renta, para que sigan formando parte de un sistema del que no quieren seguir formando parte, y no se agiten mucho.

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Leopardi observa, en una operetta morale, que los pueblos que más piensan son los más infelices; de ahí la alta tasa de suicidios registrada -- en la época -- en Inglaterra. Ô paradoxe! el pueblo pensante par excellence era el griego.

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